martes, 21 de julio de 2009

La salida

Manso de lomo, duro de boca el gateao, era de los pocos caballos que no le tenía miedo a la gente. Se asusta fácil.
A pesar de ese detalle menor a la vista de los vecinos de Olavarría, no así de los conocedores de caballos; Juan Jerónimo Stang llegó al centro por camino viejo, el camino de los de antes... Fue hace años un caminito ganado a la grama, hoy un hilo de tierra, la eventual impresión del dibujo de la cubierta de una bicicleta sobre el polvo. Hoy la maleza corta el camino, la naturaleza interviene, recupera borrando la cicatriz viajera que marco el paso del tiempo (de los hombres). Del tiempo es el dinero, y con él, compra y repartición de los campos, nuevos dueños y los alambrados...
En la plaza del pueblo nadie. Un barrendero municipal cruza cerca del monumento a San Martín. Juan jerónimo Stang franquea la plaza sobre el lomo del gateado. Se detiene, el animal caga.Mira alrededor y la soledad del pueblo lo trabaja para mal faltándole el aire y la impronta de las veredas vacías ni siquiera tientan a curiosear un rato. Stang se acomoda la boina, baja del caballo relojeando la mierda, cincha el apero para emprender la vuelta.
Sube nuevamente, un ventarrón le da la sensación de aire y entra por la esquina opuesta a su posición un perrito. Lentamente desata un piolín que se pierde en la madeja de cabello de la nuca. Hay cierta rigidez en los movimientos como si fueran ajenos, se le cae el látigo, el enemigo parece vencerlo, finalmente lo logra: se quita el barbijo y respira. Mira el látigo sobre la mierda casi seguro de que hay un enemigo al que por ahora no se puede lacear. Quiere irse pero las riendas no hacen doblar al caballo, esta seguro que sin azote no dobla. Mira la mierda y el látigo; se indigna, se siente una víctima más de la emergencia sanitaria.

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viernes, 17 de julio de 2009

Así dicen

Estás caliente, eh eh eh... Hablá mierda, decime algo , ¿mañana? no, ahora. Quiero hablar ahora. Promesas no.
Estás caliente ¿porque perdiste? Hablá mierda, decime algo...
Ah... estás caleinte, querés la lechita,mira toda la que tengo acá. Tomá es toda tuya.

martes, 7 de julio de 2009

Las Vistas del Afuera

Entre el ir y el venir del vivir, entre la creación de los unos y los otros por la inquietud biológica de sus cuerpos, los caracoles no intuyen el paso del tiempo.
Es más, incrustarse en el suelo terroso al caracol le implica maña, fuerza de voluntad que heredada, información leída y actualizada por miles que perecieron antes sobre la humedad de las hojas, empastados en el barro, atravesados por los picos de plumíferos, traccionados por bocas, pisados...Todo reescrito de alguna forma para luego ser la carga de un tiempo que avecina otro tiempo en manifestaciones de vida, todo, para que el caracol lleve consigo otra carga.
Endurecida proteína en forma de un caparazón curvado sobre el sentido de la cabeza blandengue del animal. Enroscada hacia si, cubierta ahuecada protegiendo lo que no se ve del lomo del caracol. En el caparazón yace dibujada sobre su corteza marrón una línea que gira y gira por encima de las protuberancias hasta cerrarse en un punto, hasta cerrar el espiral en su ciclo.
Allí dentro el caracol babea. Sus antenas… Esto es espeluznante. Y ante la pena de vivir babeando lo más triste es arrastrarse.

By qunito

jueves, 2 de julio de 2009

martes, 30 de junio de 2009

Paranoia Revival

Señor director de la Nación: me ofusca
pensar y advertir que la sanidad fue un pretexto más para la intromisión del gobierno mediante su misterio de salud en la esfera agrícola, ya que percibieron como nuestros precursores que el discurso político siempre tendió a intervenir en los distintos estratos de la vida misma. Hoy en provecho del control más absoluto.

Allá lejos y hace tiempo, en años llovedores, racionalizaron el agua bajo la consigna del cólera, los ecologistas luego con la veda en los ríos, así se lidió con nosotros, actualmente, eso es agenda de los llamados progresistas.

Llegamos a la enfermedad del Chagas y se estuvo encima de provincias olvidadas llámese: Chaco, Santiago del Estero, Salta o Jujuy; y con esto en la producción algodonera, la foresta, la ganadería. Me pregunto señor director ¿alguien murió de Chagas?

La ganadería ya había tenido antecedentes nefastos con los garrapateros en los años de peronismo duro. Seguimos con la aftosa, la triquinosis, el síndrome de la vaca loca, permítaseme mezclar, así como lo hace un organismo fraudulento y poco representativo llamado Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria; qué más decir...

Nos siguió la locura del dengue, eso no estuvo tan mal, somos sucios cabe admitirlo, sí, el argentino es sucio. Después a otra cosa mariposa: pulgones y orugas defoliadoras en el cultivo de trigo u orugas bolilleras de alfalfa y soja, consecuencias perjudiciales para la exportación y nada. La desidia a la que nos tienen acostumbrados.

Ahora la influenza, la gripe porcina, la A o como diablos se llame, es terriblemente utilizada para desviar el tema de la agenda pública. Quedamos siempre relegados, por un modelo de país que se piensa en partidismos y amiguismos, bajo un magma impositivo e industrial. Pero el tiempo nos ha dado la fuerza suficiente, la madre naturaleza y la ciencia ahora más que nunca de están de nuestro lado. Recordemos que en el pasado ya castigaron nuestra ignorancia.

Hoy en día Señor director, es intolerable que a fuerza de gripe se metan nuestros chanchos en los chiqueros, se juegue al olvido de las exportaciones agrícolas y que el discurso sanitario llegue a los espacios del campo en afán de absoluto control y vigilancia.


Ricardo de Santa Rosa, La Pampa

lunes, 29 de junio de 2009

La gobernabilidad de las vacas

Las vacas inmutables,
Al estar rodeadas de vacas,
Cuando se pasan las horas
Como guitarras sonando,
Discuten de duendes todo
Lo referido a la ciencia
De las ciencias de encontrarlos,
Encerrarlos e inyectarles
Hormonas de orina humana
Secretas al paladar
De la ciudad (donde
comen vacas del campo
como diosas de mármol
que reciben una ofrenda.)

En el campo ni las vacas
Creen vivir en el campo.
De noche, cuando se peinan
Solas, se hacen unos reproches
Que eclipsan como astros
Gobernados por la gravedad.

Don Rodrigo

domingo, 28 de junio de 2009

Lo Perfecto de las Ideas

Quise llevarlo a algún programa de talentos pero reculé porque iba más allá de la transgresión televisiva acostumbrada, había algo más que alimento político en sus movimientos.
Emergió hace un año y medio en el conflicto agrario con su figura de naturaleza bestial, como todas las del campo, hizo para ancha, se acomodó en el entrevero y pasó al estándar. Gregario y arrogante Mario De Miolers convenció a varios dentro de la comuna de Chacabuco, siendo capataz y todo, que la solución era el corte; y allá estuvo pueblo, intendencia y tractores cortando, todos, la ruta; como unos años antes, todos, boletas.

La cosa se enfrió y el negro De Miolers no se quedó en la peña política: se cortó solo y viró hacia el trascendentalismo - lo interior- como le gustaba llamarle, pero no refiriéndose al campo sino a su profunda humanidad.

Andaba en alpargatas, serio y en reflexión socrática con los otros peones. Un día se cortó el pelo, se cortó las bombachas muy conciente del peligro de los ortigales; dijo que el corte implicaba acostumbramiento. Lo miraban abstrayéndose en el negro convertido en puro signo que no largaba nada.

Plantó la trilla, delegó y se vino a radicar en Capital Federal, fortaleciéndose en lecturas; se alquiló un pe hache: "tenía unos pesitos ahorrados". Unas muchachas le hacían mate mientras elaboraba propuestas que elevaba a una fuerza política minoritaria que crecía. Lo frecuenté cuando la militancia y mi compromiso se vertían precipitadamente en un viejo modelo conocido de tranquera al mundo y coqueteo mediático. De Miolers era firmeza, al poco tiempo se quedó sin dinero: cortó el pago del pe hache, cortó con una de las cebadoras de mate que había devenido en hembrita suya.

La militancia me acercó a De Miolers; ella fue el convite, su aceptación y que viviera con nosotros un tiempito, hasta que comenzó a extrañarse. Primeramente estuvimos al borde de correrlo cuando nos cortó el cable; literalmente el cable por el cual llegaba la señal del vecino que compartía su servicio televisivo con nosotros. Luego me asustó cuando no hizo más propuestas en el partido, ostracismo, fue silencio desde entonces. Hasta que una tarde mi hijo lo encontró en el dormitorio, en la oscuridad de cierta hora, tendido en el suelo cortándose con una hoja de afeitar su cuerpo negro y marco perfecto del tajo rojo que escupía sangre. Allí sentenció De Miolers: cortar es una forma de vida…

by quinito